Vuelve el delivery: ¿Son seguros estos servicios durante la pandemia?

Pronto los restaurantes volverán a ofrecer el servicio de comida a domicilio y la preocupación sobre la seguridad de esta forma de consumo inquieta a los usuarios.

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Tras varias semanas de vivir en uno de los tantos países frenados por el coronavirus, la noticia que dio el presidente de la República hace unos días sobre el regreso de los servicios de delivery ha alegrado a muchos. Y no falta razón, especialmente porque significa que el sector, que según la ministra de Producción Rocío Barrios cuenta con 220.000 establecimientos formales, podrá volver a operar por esta vía. Un alivio económico para una industria golpeada y motivo de felicidad para los exigentes paladares nacionales.

Pero la pregunta que le sigue a la emoción se cae de madura: ¿Es seguro consumir comida hecha fuera de nuestras casas mientras un virus se expande por todo el país? En principio la respuesta es sí. Pero de igual manera hay varias cosas que deberán tomar en cuenta los consumidores y los restaurantes.

¿Es seguro?

En primer lugar, es importante tomar en consideración lo que el epidemiólogo de la Universidad de Columbia, Stephen Morse, le dijo a “The Atlantic”. Según explica, la comida per se difícilmente puede significar un foco de infección, incluso si el que la preparó estaba enfermo: “la comida cocida no tiene por qué generar preocupación, a menos que se haya contaminado luego de cocinarse”. La comida cruda sí puede ser más riesgosa, si por ejemplo alguien tose encima, pero por ello se tienen que garantizar las medidas de seguridad de todos los que tendrán contacto con los alimentos –similares a las que ya deberían estar llevando a cabo los restaurantes–.

Asimismo, el referido epidemiólogo coincide con un apunte hecho por el especialista en ciencias alimentarias de la Universidad de Rutgers, Don Schaffner, quien señaló a “NPR” que “es seguro comer alimentos preparados en restaurantes siempre se que tomen las precauciones adecuadas, en particular lavarse las manos” luego de manipular cualquier objeto externo, como una medida de cautela básica.

Lavarse las manos es fundamental.

Asimismo, según el médico William Schaffner (también en declaraciones a “NPR”), años de investigación a múltiples coronavirus han definido que no hay nada particularmente peligroso en la comida: “Si bien el COVID-19 es nuevo para nosotros, los coronavirus no lo son, y con todos los estudios realizados sobre estos virus, nunca ha habido ninguna información que implique la transmisión por los alimentos”. También insistió en que las vías por las que entra el virus son distintas a aquellas por las que entra la comida, toda vez que el patógeno compromete las vías respiratorias. La forma de transmisión del virus, entonces, suele darse por el contacto directo entre humanos.

Por otro lado, la autoridad de seguridad alimentaria de Irlanda también es clara: “No se han relacionado casos reportados de COVID-19 con la contaminación de los alimentos. El principal riesgo de transmisión es el contacto cercano con personas infectadas. El consejo para las empresas alimentarias y los consumidores es mantener buenas prácticas de higiene y lavarse las manos regularmente. La cocción minuciosa de la comida matará al virus”.

Entonces ¿Cuáles son los riesgos y cómo prevenirlos?

De la opinión de los expertos se desprende que la principal amenaza la representan las superficies de los empaques, aunque incluso esa vía de contagio depende de muchos elementos desafortunados (como que coincida que uno de los involucrados en la línea de producción de tu comida la empacó sin mascarilla y tosió justo en un lugar que tu luego tocarías). Sin embargo, con prescindencia de cuán remota pueda ser infección por ese camino, toca tomar precauciones.

Un artículo de “The Washington Post” basado en la opinión de diversos especialistas recomienda que “retire la comida de las bolsas / empaques / contenedores y las ponga en vajillas limpias”. También es mejor usar los cubiertos que uno tenga en casa. Luego, deshágase de los empaques y lávese rigurosamente las manos antes de comer.

Quienes preparan y distribuyen la comida, como es obvio, también tiene que lavarse las manos constantemente y adoptar medidas de asepsia importantes no muy diferentes a las que ya deberían estar utilizando: como emplear delantales limpios, guantes, mascarillas, redes para el pelo y evitar el uso de joyas o otros accesorios mientras se trabaja. A esto se añade mantener al empleador informado sobre cualquier deterioro en su salud.

Al recibir los alimentos, por la seguridad del cliente y del consumidor, lo ideal sería evitar el contacto directo. Podría probarse dejar los alimentos en la puerta de la vivienda y realizar los pagos, mientras sea posible, vía Internet (como permite múltiples restaurantes limeños).

Es claro que en esta situación habrá una diferencia considerable entre restaurantes formales e informales. Mientras los primeros tendrán que ceñirse a las recomendaciones sanitarias del Estado, los últimos no ofrecen la misma garantía. El cliente tendrá que elegir responsablemente.