¿Y Julito?, por Luis Enrique Baca

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Fue el “outsider” por excelencia de las últimas elecciones. El “Mesías” que salvaría al país de la corrupción y la inseguridad. Prometió hacer política de forma diferente y desterrar a los que él llamó “dinosaurios” de la política (especialmente cuando se refería a los ex presidentes Alan García y Alejandro Toledo). Una campaña brutal en redes sociales que lo hizo pasar del rubro de “otros” hasta el segundo lugar, la cual se vio truncada por problemas administrativos que desencadenó la exclusión del líder morado. Organizó marchas y protestas. Era la esperanza de muchos jóvenes (no me incluyo en ese grupo). Pero, ¿qué es de la vida de Julito?

Esa es la pregunta que se me vino a la mente hoy, tras leer  los resultados de la encuesta de GFK, publicada en el diario La República, que le da un 30% de aprobación, 46% de desaprobación y un 24% que prefirió no responder. Estas cifras son interesantes teniendo en cuenta que ese 24% probablemente sea de gente que no lo conoce mucho como para aprobar o desaprobarlo. Es el tercer candidato presidencial (sin contar a PPK) con mayor aprobación, desplazando a Barnechea, García, Acuña, Santos y el cura Arana y sólo por debajo de Keiko Fujimori y la lideresa de la izquierda Verónika Mendoza.

Lo sorprendente es que Guzmán, hoy por hoy, no tiene mayor presencia en medios televisivos, a diferencia de Verónika Mendoza (su última frase hacia el fujimorismo: “El Congreso no es su chacra”) . Nadie sabe qué está haciendo Keiko, pero tiene una bancada de 72 congresistas que no se cansan de afirmar en cada entrevista que Keiko es la lideresa indiscutible del partido. Guzmán, como se dice, está “pasando piola”. Entré a su página web hace muy poco y no encontré actualizaciones desde abril aproximadamente, sin embargo tiene una presencia fuerte en Twitter y especialmente en Facebook, buscando fortalecer su recién formado “Partido Morado” (recordemos que el postuló por Todos por el Perú, sin embargo renunció para formar su propia agrupación política). Obviamente no con el mismo número de comentarios y “likes”, pero con un promedio de 1000 “Me Gusta” por publicación. Es interesante pues está llevando a cabo una campaña silenciosa que se verá en el futuro si realmente funciona.

Esta estrategia recuerda a la utilizada por Keiko tras perder en 2011, haciendo una suerte de campaña y recorriendo el país, expandiendo sus ideas. A diferencia de Keiko, que es ampliamente conocida por el ciudadano de a pie, Guzmán tiene que hacer que la gente lo conozca para luego buscar la aprobación (ese 24% ha de ser una cifra muy importante para él). Guzmán tiene el perfil de una persona joven y trabajadora, de clase media que nunca tuvo nada fácil y ahora es exitoso. O al menos esa es la impresión que quiere dejar. Quiere que el ciudadano se identifique con él, “una persona normal y decente que quiere ser presidente”, aduciendo que no es ningún demagogo, ni mucho menos populista, (esto se puede encontrar en su página web en la parte de abajo de la sección ¿Quién soy?, donde dice “¿Quién no soy?”, comparto el link con ustedes: http://julioguzman.pe/quien-soy/).

Sin embargo, discrepo con esto último. Para mí, Guzmán es un demagogo, un populista, una persona que recibió un buen taller de coaching político y que sabe por dónde entrar para tocar nervio. Y lo sé porque fui a un mitin suyo, y tras escucharlo hablar por unos 10 minutos, terminé cantando y vitoreando “Por un Perú decente, Julio Presidente”. Felizmente, grabé el video y viéndolo después con mucha más tranquilidad me di cuenta que Guzmán no expuso ni una sola propuesta durante todo el mitin. Sólo se centró en contar su historia y cómo había salido adelante siendo el último de 12 hermanos (recuerdo con detalles algunas de las cosas que dijo a pesar de haber borrado el video). Incluso en su página web expone ideas muy vagamente y en la sección Ola de Propuestas sólo muestra una presentación de 13 diapositivas de lo que fue su plan de gobierno (http://julioguzman.pe/propuestas/ola-de-propuestas/). Quiero pensar que es por que no usa mucho su página.

 Sin embargo, la “Ola Morada” está avanzando, eso es innegable. Guzmán tiene arraigo entre los jóvenes, a pesar de sus contradicciones en muchos temas de interés nacional, y será un serio candidato a seguir en el 2021. Todo dependerá de cómo haga su campaña hasta 2021. Hoy por hoy, se sabe que está haciendo una campaña bastante discreta, si mayor presencia en medios, salvo redes sociales, y que está fortaleciendo su partido. Además de fortalecer la institucionalidad de su partido, deberá aterrizar sus propuestas, que son bastante superficiales. Sin duda será uno de los candidatos que ser perfila al 2021 y de los que más darán que hablar. La ola morada es silenciosa, pero podría dar la sorpresa.

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