Y la cabeza me da vueltas…, por Madeleine Osterling

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Y vueltas pensando cómo funcionará la del congresista Oracio Pacori (Tierra y Libertad) y todo su grupo de amigos del Frente Amplio para tener nuevas y creativas herramientas para destruir la industria extractiva del país. Su última ocurrencia ha consistido en presentar un proyecto de ley para derogar el artículo 19 de la Ley 30230 que tuvo como gran virtud revalorar el rol que debe cumplir el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA). Esta entidad inició funciones en el año 2010 con la misión de “(…) Ejercer y promover una fiscalización ambiental efectiva que armonice el ejercicio de las actividades económicas y la protección del ambiente con el desarrollo sostenible (…)”.

En el camino, el OEFA fue perdiendo la brújula. En efecto, creó tributos ilegales y confiscatorios como el Aporte por Regulación (que vulneró la Norma II del Título Preliminar del Código Tributario), así como imponiendo multas elevadísimas y desproporcionadas que solo generaban recursos impugnatorios por parte de los supervisados, elevando la carga procesal del Estado y hundiendo los índices de eficiencia de la entidad. Hoy hay muchísimas acciones contencioso administrativas en proceso ante el Poder Judicial.

Si el Congresista Pacori se hubiera tomado la molestia de revisar los resultados de las modificaciones introducidas por el citado artículo 19, de julio del 2014 a julio del 2015 (publicados en la página web del OEFA), podría haber comprobado que se han duplicado las acciones de supervisión y casi triplicado la imposición de medidas correctivas, con muy buenos resultados. Resulta absurdo que cuando corre el último año de vigencia de esta modificación –creada con carácter temporal por solo tres años– se le ocurra al congresista Pacori proponer su derogatoria.

Es imperativo que se espere la culminación del plazo para hacer una evaluación real y objetiva de su eficacia. Sin embargo, creo que es pedirle mucho. Su posición intransigente frente a la industria extractiva, y egoísta porque bajo el falso discurso de defender los intereses de las comunidades campesinas o poblaciones vulnerables o impactadas –como se les prefiera llamar–,  lo único que logra es perpetuar la pobreza y eliminar las escasas actividades que pueden desarrollarse en las zonas alto andinas. Y él lo sabe bien porque es representante por Puno, región atrasada y castigada por su complicada geografía y gélido clima.

Señor Pacori, reflexione, no se posicione como un congresista más que se caracteriza por anteponer su agenda personal antes que los intereses del país.

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