¿Y qué pasa con los demás medicamentos? por Antonio Luján

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En los últimos meses diferentes medios han tocado el tema del Acuerdo Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés) y las implicancias que tendrá sobre el precio y acceso a los medicamentos biológicos, pero, ¿qué sucede con los medicamentos químicos? los cuales son, de lejos, los que más se prescriben y consumen en el país, tanto para enfermedades agudas como para cánceres, problemas cardiológicos, patologías del sistema nervioso central, entre otras.

De más está decir que es deber del Estado garantizar la seguridad y eficacia de estos tratamientos, pero vayamos un poco más allá. La percepción general actual divide a los medicamentos en dos grupos: productos de marca y genéricos.  Sin embargo, la realidad nos indica otra cosa, hay dos tipos de medicamentos en el país: los originales (biológicos o químicos, que han demostrado ser seguros y eficaces) y las copias o “genéricos”.

¿Dónde está el problema? Existen dos grupos de genéricos: Los bioequivalentes (que son los únicos medicamentos genéricos que han demostrado ser igual de efectivos que los originales) y los genéricos tradicionales (que no han pasado ningún ensayo clínico o estudio de bioequivalencia que garantice su seguridad y eficacia para el paciente).

La mayoría de estas copias no han pasado por estudios clínicos (bioequivalencia) que demuestren su equivalencia terapéutica con los originales, por lo que su seguridad y eficacia no está garantizada, así el producto tenga una marca y sea costoso.

Los estudios de bioequivalencia evalúan si un producto copia es igual de efectivo que el medicamento original de referencia, por lo tanto, si un medicamento copia o “genérico” aprobó este estudio tiene el mismo perfil de seguridad y eficacia que el original. Nuestra ley del medicamento ya contempla estos estudios pero la normativa se encuentra pendiente de aprobación.

En la mayoría de países del primer mundo, como EEUU, España y Japón, estos estudios son requisito indispensable para la aprobación de un medicamento copia o genérico, de lo contrario no puede ser comercializado. En Chile y Brasil ya se está implementando también este requisito.

Si queremos como país, mejorar el acceso a los medicamentos y que estos sean cada vez mejores y a precios más bajos, debemos de incrementar la oferta de productos disponibles. No es que hoy no exista una amplia oferta de productos para determinadas enfermedades, sino que debemos asegurar a los pacientes y a los médicos tratantes, que esta oferta es de calidad, segura y eficaz y esto es válido tanto para productos biológicos (los cuales tienen sus procedimientos para asegurar la seguridad y eficacia) como medicamentos de síntesis (bioequivalencia).

Cuando exista una mayor oferta de productos en los cuales podamos confiar (demostrado científicamente), la competencia entre ellos nos permitirá un mayor acceso a mejores medicamentos y a mejores precios, una de las principales herramientas para asegurar la salud de un país, más aún ahora que contamos mecanismos legales para hacerlo.