Y si nos ordenamos, por Fabrizio Anchorena

586

Las urbes crecen y continúan expandiéndose sin un correcto uso y gestión del territorio, este último es de relevancia en la demanda de un país que atiende necesidades básicas y que aspira a convertirse en Estado de siglo XXI, para ello un uso adecuado, eficiente y sostenible de los recursos más una ocupación planificada del territorio tendría éxito.

En el marco de unos de los grandes objetivos de políticas de Estado del Acuerdo Nacional, se ha visto necesario aprobar la política nacional #34 “Ordenamiento y gestión territorial” que deberá ser implementada en cada una de las entidades públicas de acuerdo a un proceso estratégico, eficaz y eficiente que asegure el desarrollo humano en todo el territorio.

Es necesario que observemos y analicemos con detenimiento la real dimensión de la planificación urbana: ¿Se imaginan a una Municipalidad Distrital con un correcto control y gestión urbana? ¿Mejor toma de decisiones a los inversionistas? ¿Recaudación tributaria eficiente? ¿Acceso a los servicios públicos?, para gestionar ello es necesario tener una visión planificada y responsable. Según fuente del Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento, de las 1838 municipalidades solo 337 cuentan con un Plan de Desarrollo Urbano y de estas muy pocas lo aplican efectivamente.

Pero no basta formular el Plan de Desarrollo Urbano, a fin de articular el éxito de la planificación es de primer orden contar con a) El personal debidamente calificado para su elaboración, b) Visión de ciudad y c) Voluntad y confianza política (en el marco de los Gobiernos Locales no se avanza sin voluntad de la autoridad de turno). Un claro ejemplo es el Plan de Desarrollo Urbano de Lima y Callao a 2035 (PLAM) que dejó sin aprobar la gestión de Susana Villarán y que aún esta gestión no lo aprueba. Este documento donde participaron más de 200 especialistas de Perú y España, un trabajo de cuatro tomos que incluye más de mil páginas y que posee la visión metrópoli que cito al inicio del artículo no tiene rumbo por el egoísmo de los funcionarios de la Municipalidad de Lima y del propio Luis Castañeda.

El programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Habitat) consideró que el PLAM “va más allá de formulación general de principios y lineamientos para introducir contenidos de carácter normativo, de gestión y ejecución. En otras palabras, no solo plantea el qué, sino también el cómo”.

Ante ello, sin ejecución seguimos sin orden sin rumbo.

Los estándares de vida de la gente se elevan cada día, una economía de mercado produce y presta bienes y servicios de calidad, se expande la competitividad en la región y para satisfacer dichas características debemos implementar herramientas que orienten la articulación. La fortaleza de sus instituciones, calidad en la infraestructura y la voluntad y confianza de sus actores determinarán cuan comprometido estamos, hasta ahora seguimos sin orden en casa y nos preguntamos ¿alguien lo liderará?

Lucidez no necesariamente comparte las opiniones presentadas por sus columnistas, sin embargo respeta y defiende su derecho a presentarlas.