Ya aburren, por Gloria Acosta Álvarez

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No son un secreto para nadie los interminables enfrentamientos entre el Ejecutivo y el Congreso. Lo cierto es que, en medio de discusiones, se perdió una excelente oportunidad para salir, por ejemplo, a censar a las mypes dinámicas, proponer nuevas estructuras organizadas de formalización – con incentivos eficientes. No solo me refiero a créditos, sino a facilitar, en general, el acceso a la inclusión financiera de la que tanto se proclama y se reclama.

Según muchos microempresarios, esperar al gobierno, esperar los bonos o créditos, es sinónimo de esperar el cierre del negocio. De ahí el tan sonado “yo no vivo del gobierno, no necesito de nadie para salir adelante” y así, la ineficiencia de unos termina alimentando una cultura informal que se sostiene en una especie de self-made man peruano.

Para bien de los emprendedores –al menos parcialmente– y mal del Estado, es cierto. Somos una comunidad que sale adelante a pesar de los problemas, inconvenientes y gestiones ineficientes del Estado. Digo que es bueno, parciamente, porque si bien permite al microempresario salir adelante, no es ideal, en ninguna circunstancia, que se genere una cultura que predique “estamos solos contra el mundo”. Eso, precisamente, alimenta el desinterés en la formalización y, cada vez, se hace más difícil generar confianza en las gestiones estatales.

Para ello, se requieren mejores políticas públicas, que demuestren que no se mira al Perú solo como Lima, que el desarrollo en zonas rurales y abandonadas no solo son una promesa de campaña, porque más allá del populismo de masas, se enfunda un dolor de ser marginado, de no ser, como dijo alguna vez un político, ciudadanos de primera clase.

Por supuesto, existe el facilismo de recurrir al recurso de “la ignorancia”. La ignorancia es la que no los deja ser formales, la ignorancia hace que salgan a vender y arriesgarse al contagio en medio de esta pandemia, la ignorancia es la que los tiene marginados. Pero, no hay nada más ignorante que pensar todo ello, mientras gritamos “Contigo Perú” solo frente al televisor o en un estadio.

Este mes de julio, podemos cantar nuevamente, o podemos salir a demostrar que “sí se puede” no es solo un grito en el fútbol; que ante un Ejecutivo y Legislativo más pendiente de medir quién es más alto, por decir lo menos, los peruanos pueden unirse por algo más profundo, que el sentimiento de peruanidad no solo lo evidenciemos para juegos o celebraciones y que “Contigo Perú” se vea reflejado en el apoyo a aquellas personas que producen nuestro día a día.

Sí, las peleas ya aburren, la ineficiencia ya aburre, el olvido ya aburre, pero que este aburrimiento se convierta en acción, en apoyo.

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